Podría besarle ahora mismo, y usar el altavoz para decirle que deje de cosquillearme el estomago. Quizá algún día acabe con mi enemiga, la distancia.
Felizmente tengo la imaginación sin limites, los sueños pervertidos y sin horario predeterminado. Tengo la cabeza en alto y las manos arriba, es que él lo ha provocado, me rindo!, confieso ser culpable de dejarme llevar por tus encantos. No me enamoro a menudo, pero me ilusiono constantemente, y él está haciendo las dos cosas a la vez.
Extintores para una plaga de insectos rodeando mi estómago.
martes, 8 de mayo de 2012
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