Yo no te echo de menos, pero la cama está fría y mis
cobijas te aclaman, pero es enserio, no te echo de menos.
No demuestras afecto
pero exiges para ti.
Entiende señorita,
no todos bailaran al son de tu pañuelo y no siempre el que quieras se pondrá de
cabeza por ti. Cuántos te han querido y a cuántos has aprendido a querer. Los
años pasan y tus ideas no cambian, sigues viendo a todos como enemigos y
cuidándote del amor, como si el amor disparara a quema ropa para causar dolor.
Deja de pensar en la satisfacción de tu padre, deja de ocultarte tras esa chica
inocente que nada sabe y deja de encerrarte en el congelador. Sonreír no hace
daño, llorar no te hace más débil, enamorarse no es perder e ilusionarse no te
pinta de tonta.
Sé que te cuesta
expresarte y sé que te enfada que te presionen, pero hay gente que espera algo
de ti. Acaso no sabes que debes de dar para recibir, que no siempre se trata de
quien ofrece primero sino quien da sin pedir nada a cambio, pero que la cortesía
nunca se debe de olvidar. No puedes ir limitando y frustrando a tus
sentimientos. Siente a las mariposas.

Fueron dos veces este tipo de conversación, las modifiqué un poco aunque la diferencia es diminuta.
ResponderEliminar