domingo, 22 de abril de 2012
Aún
Un ocho de febrero, aquel cuando arrebataste mi ropa y yo la tuya.
Vi la luna y las estrellas tan cerca, la música que sonaba de tu celular,
tu respiración y la mía, tus manos calientes sobre mis piernas, tus ojos incrustados en los míos, tu boca que rozaba mis labios, tu Te Amo en voz baja; fui feliz, similar a demasiado.
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