jueves, 22 de marzo de 2012

¡No me abandones! te lo pido por última vez, antes de que sea tarde. ¡Ojala escuches la voz de mi alma! Me da miedo esta partida hacia lo desconocido. Tengo el inmenso temor de que mi alma quede vagando eternamente errante, como dicen que vagan de los suicidas y de los impenitentes.

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