No esperes más por alguien que sabes que no llegará. Nunca fue bueno creer en lo que no debes, aunque el
deber este demás por el querer. Quizá nos hagamos los tontos, pero sabemos perfectamente que eso de esperar es algo que se dice en el momento, es un dicho que solo es para quedar bien. Por no decir: Has tu vida que yo haré la mía, que lo que hemos tenido de aquí a un par lo superaré, y volveré a vincularme con alguien más; o ser más directa: ah! por cierto, ahórrate esa propuesta de esperar porque nunca espero tanto, mucho menos pretendo hacerlo; además la carne es débil, por lo tanto tienta, y si tienta nada mejor que caer en ella.
La espera, desespera; y funciona tal cual se dijo un para siempre. El mismo para siempre que dices cuando estás con esa persona que creíste que será el único y el último en tu vida. Sin más ni más ni yo me creo esto.
Quien no se atrevió alguna vez a creer en la espera, todos, estoy segura. Lastima que uno sale dando un paso atrás, y es ahí donde se viene el problema; nadie te dijo que estés en alerta por si algo fallaba, continuaste dando todo de ti, que te dieron por culo. Y nadie estuvo preparado para ello.
Tus ilusiones, tus sueños, el tiempo, tus más escondidos afectos, fueron vanos. Y esto es lo más triste.
Porqué terminas creyendo que la espera es tan estúpida como aquellos que se tragaron el cuento de esperar, de confiar, de creer, de la fe; que no trajo nada y se fue destrozando todo.
Pero esto no basta, sino que aquel, se atreve a enseñarte como está de maravilla con alguien más, mientras tu, derrochaste los perros que te ladraban que ni lograste quedarte ni con perro ni con gato. Ahora, lo complicado se vuelve, cuando te levantas, es difícil, realmente lo es; y entre ti dices, Que serás otra, que no volverás a chocar con esa misma piedra, que serás más fuerte, y sobre todo que alguien tenga puesto un arnés que arremeterás contra ese que no tuvo nada que ver.
Cierto que paga las culpas el que no provocó tu desdicha.
Somos vengativos inconscientes. No queremos que nos suceda, pero lo provocamos en otros. Por la sencilla razón que si lo viviste, que alguien más aprenda.
Claramente eso fue lo que paso, te hicieron creer en lo que yo creí; te hicieron esperar y yo esperé por ti. Aplausos muy fuertes, aplausos por el éxito de la enseñanza que te aplicaron, y por esa misma que me enseñaste. Al menos entendí que si te topaste con alguien que decidió darte lecciones que no imaginaste que te las darían, sirvió para que comprenda que nadie es ajeno a ninguna situación.
Descuida, si sé algo que otro no, le enseñaré a punta de experiencia y no de dolores.
Espera abreviatura de esperanza, creo en ti más no en el tiempo que te juega en contra.






